El que más plata tiene suele ser el que peor la tiene invertida

¿Alguna vez sentiste que ya hiciste la parte difícil, juntar unos ahorros en dólares, con esfuerzo, con disciplina, y aun así esa plata no parece estar haciendo nada por vos? Que está ahí, «guardada», pero no creciendo.

En mis 15 años viendo carteras de inversión aprendí algo que al principio me sorprendió y hoy ya no me sorprende para nada: el error de tener la plata mal invertida no aparece cuando juntás mucho. Aparece justo en esta etapa, con los primeros ahorros importantes, y después simplemente se escala con vos. Si no lo corregís ahora, lo vas a arrastrar (y agrandar) el resto de tu vida.

Así se ve el problema cuando crece sin control

Para que se entienda hasta dónde puede llegar esto, te cuento un caso real (con los números cambiados): un cliente llegó a mi oficina con USD 500.000. Se sentía tranquilo, «resuelto». Cuando le abrimos la cartera, encontramos que esa plata estaba repartida así: un departamento alquilado a casi nada, un fondo «conservador» de un banco en Nueva York que rindió 0,4% el año pasado, y el resto en Treasury bills «porque del banco le dijeron que son lo más seguro que hay».

Solo ese año, entre inflación en dólares y costo de oportunidad, perdió el equivalente a un auto 0km. Sin notarlo.

Lo importante no es el monto. Es que ese mismo patrón de plata parada, sin estrategia es exactamente el que veo en carteras de USD 50.000, USD 80.000 o USD 100.000, solo que con menos ceros. La diferencia es que a esa escala todavía estás a tiempo de corregirlo antes de que el hábito se vuelva costumbre.

¿Por qué pasa esto?

Cuando tenés poco para invertir, te cuidás. Investigás, comparás, dudás. El miedo a perder lo poco que tenés te obliga a ser prolijo.

Cuando empezás a tener más, pasa lo contrario: la abundancia relaja el criterio. Y ahí aparecen, una y otra vez, los mismos errores:

1. El plazo fijo o el segundo ahorro en dólares «porque no se pierde». Plata que se mantiene, pero no crece. Cero rendimiento real, mes tras mes, mientras la inflación le sigue comiendo poder de compra.

2. Demasiados Treasury bills y bonos «para no arriesgar». A medida que el capital crece, muchos terminan metiendo el 70-80% del patrimonio en instrumentos ultraconservadores «porque es lo más seguro». El problema es que resignan el crecimiento de largo plazo que les daría una cartera diversificada con algo de acciones, como el S&P 500. Jugar tan a la defensiva también cuesta plata.

3. El fondo del banco en el exterior que rinde casi nada. Cuando el capital ya justifica una cuenta afuera (Estados Unidos, Uruguay, Suiza, etc.), el banco suele ofrecer un «fondo conservador» o «money market» que rinde menos que la inflación anual en dólares. El cliente pierde plata en términos reales mientras paga comisión por el privilegio. ¿Quién gana con ese producto? El banco. Tener la cuenta afuera está perfecto para diversificar jurisdicción; tener la plata dormida ahí, no.

4. Diversificación por contactos, no por estrategia. Un amigo del country que te metió en un fondo, el cuñado te recomendó un local gastronómico, alguien del trabajo te ofreció entrar en un desarrollo inmobiliario. El resultado: una cartera armada por relaciones sociales, no por un plan financiero.

Hay otra razón, y es incómoda: a veces el asesor también se relaja

No es solo el ahorrista el que se «acomoda». Muchas veces el asesor también. Cuando el cliente ya tiene un capital formado, es fácil pensar «está bien así, no hace falta tocar nada», y dejar la cartera en automático: el mismo plazo fijo, el mismo fondo del banco, renovado año tras año sin revisar si sigue siendo lo mejor.

El problema es que «no hace falta tocar nada» casi nunca es gratis. Veámoslo con números reales, no con intuición.

Tomemos una cartera tipo de USD 800.000 (el cálculo aplica igual, en proporción, si tenés USD 80.000  o USD 100.000), a 10 años:

  • Cartera A (la del «no hace falta tocar nada»): rinde un 1,5% anual neto, entre plazo fijo en dólares y fondo conservador del banco. A los 10 años, el capital crece apenas un 16% en total y se convierte en aproximadamente USD 930.000.
  • Cartera B (diversificada, con perfil de riesgo bien definido): rinde un 7% anual neto, mezclando renta fija, acciones globales (como el S&P 500) y algo de bonos corporativos. A los 10 años, el capital casi se duplica y se convierte en aproximadamente USD 1.570.000.

Es la misma plata inicial. Es el mismo plazo. La diferencia entre las dos carteras es de casi 70% más capital final, pura y exclusivamente por la estrategia, no por el monto invertido. Esa misma proporción se mantiene tengas USD 30.000, USD 50.000 o USD 200.000 dólares. Y si ese capital sigue creciendo con aportes, la brecha se agranda mucho más todavía.

El interés compuesto no perdona la pereza: castiga fuerte a quien se conforma con poco, y premia fuerte a quien arma una cartera pensada para crecer desde temprano.

La gente con el patrimonio más sólido, paradójicamente, es la que menos lo aparenta

En mi experiencia aprendí algo que repito seguido: el patrimonio más sólido casi nunca es el más ruidoso. No tiene tres propiedades de veraneo, autos de lujo ni anda mostrando relojes. Tiene una cartera diversificada, un perfil de riesgo claro, y sobre todo, un plan que arrancó a tiempo.

El que acumula capital sin estrategia, en cambio, está más expuesto de lo que cree: concentrado en un activo, en una moneda, en un «fondo conservador» que lo único que conserva es la rentabilidad del banco. Cuando ese activo no se mueve, y muchas veces el problema es justamente que no se mueve nunca, el costo de oportunidad crece en la misma proporción que el patrimonio.

Lo que sí marca la diferencia

No es cuánto tenés. Es si tenés:

  • Un perfil de riesgo definido y una cartera que realmente lo respete.
  • Un fondo de emergencia separado de lo invertido, para no vender en el peor momento.
  • Alguien que mire la cartera completa, no instrumento por instrumento, y la revise cada tanto.

De nada sirve ser el más millonario del cementerio si esa plata nunca trabajó para vos en vida.

El mejor momento para ordenar tu cartera fue hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy, mientras todavía estás a tiempo de que el interés compuesto trabaje a tu favor.

¿Vos sabés cuánto te está rindiendo realmente tu plata hoy? Si ya tenés un capital armado y no estás 100% seguro de la respuesta, probablemente sea el momento de revisarlo con alguien que mire el cuadro completo.

Saludos,

Matías Daghero

Presidente de Closing Bell Advisors

Agente Asesor Global de Inversión CNV Matrícula 1.117

P.D.: Si te interesa recibir información de Finanzas Personales e Inversiones suscribite a nuestro Newsletter Gratuito Semanal haciendo clic aquí.

Disclaimer

Este reporte tiene el solo propósito de brindar información, y en él solo se vierten opiniones respecto de las cuales el usuario o cliente podrá estar o no de acuerdo. Este reporte no constituye una oferta o recomendación de compra o venta de los instrumentos financieros mencionados. Asimismo, este reporte no tiene en cuenta los objetivos de inversión y/o la situación financiera de ninguna persona en particular, y por lo tanto los instrumentos mencionados en el mismo podrían no ser adecuados para su perfil de inversor. Los asesores financieros pueden ofrecer sus opiniones o perspectivas concernientes a lo apropiado de la naturaleza de determinadas estrategias de inversión; sin embargo, es finalmente el usuario o cliente el responsable último de las decisiones de inversión que adopta, debiendo estar tales decisiones basadas únicamente en sus circunstancias económicas, objetivos financieros, tolerancia al riesgo y necesidades de liquidez personales.
Las inversiones en activos financieros y otros productos conllevan riesgos, incluyendo la pérdida de capital significativa. Los riesgos incluyen, pero no están limitados a: riesgo de tasa de interés, riesgos de liquidez, de tipo de cambio y el riesgo específico de la empresa y/o sector.
Este documento contiene información histórica y prospectiva. Los rendimientos pasados no son garantía o indicativo de resultados futuros. Todos los precios, valores o estimaciones generadas en este reporte (excepto aquellos identificados como históricos) son con fines indicativos. Todos los datos y manifestaciones utilizados en este reporte (incluyendo, sin limitación, expresiones tales como «Comprar” /»Compra»/»Mantener»/»Venta»/»Vender», etc., en adelante las “Expresiones Bursátiles”) no deben considerarse como recomendación de compra o venta de los instrumentos financieros mencionados. Las Expresiones Bursátiles son manifestaciones o expresiones de uso habitual en el mercado bursátil, que responden a estimaciones respecto a valores mínimos y/o máximos de un determinado papel o instrumento, por lo cual no pueden considerarse bajo ningún concepto recomendaciones o llamados a la acción de operar un determinado papel. Todo lo establecido en este reporte, está basado en fuentes que se consideran confiables y de buena fe, pero no implican garantía implícita ni explícita de su precisión y completitud.

Publicaciones Similares