Tu cartera envejeció y nadie te avisó
«Yo hago lo de siempre.»
Es la frase que más escucho en mi oficina. Y casi nunca la dice alguien que no tiene patrimonio, la dice el que viene haciendo lo mismo y creyendo que funciona sin saber lo que está perdiendo.
Te cuento un caso típico (cambio los detalles, pero lo veo todas las semanas): una pareja de 55 años, con unos USD 250.000 de patrimonio. Un departamento alquilado, un plazo fijo en dólares en el banco de toda la vida, algunos Cedears sueltos de Apple y Microsoft comprados por impulso, pesos en un plazo fijo y una parte en billetes «por las dudas». Ordenados, prolijos, sin deudas.
Y sin embargo, su cartera pierde plata todos los meses. No porque hayan hecho algo mal, sino porque el mundo cambió y su cartera no.
Pasa lo mismo que con el auto: nadie deja de hacerle el service porque «anda bien». Anda bien hasta que un día no anda. La diferencia es que la cartera no hace ruido ni te enciende una luz del tablero cuando se rompe. Simplemente rinde menos. Mes a mes, vas perdiendo sin que nadie te avise.
El test de los 30 segundos
Antes de seguir, respondé con honestidad estas 5 preguntas:
- ¿Tenés dólares en un plazo fijo o en una caja de ahorro «esperando»?
- ¿Tus CEDEARs son los mismos que compraste hace dos o tres años?
- ¿Tenés un departamento alquilado y nunca calculaste cuánto te rinde de verdad?
- ¿Renovás el plazo fijo en pesos en el mismo banco sin mirar la tasa?
- ¿Guardás dólares billetes que no tocaste desde 2024?
Si respondiste «sí» a alguna de éstas, tu cartera envejeció. Y ahora te muestro por qué.
1. El plazo fijo en dólares: el hábito que más plata cuesta
Es el más silencioso de todos. No duele, no asusta, no se mueve. Y justamente por eso es el más caro.
Hoy un plazo fijo en dólares a 30 días paga entre 1,25% y 1,5% anual.
Mientras tanto, las obligaciones negociables de empresas sólidas del sector energético rinden entre 6% y 7%.
Parece poca diferencia. Hagamos la cuenta con USD 50.000 a 10 años, reinvirtiendo los intereses:
- Al 1,5% (plazo fijo en dólares a 30 días, renovando): USD 58.000
- Al 7% (ON de primera línea): USD 98.400
Más de USD 40.000 de diferencia. Con el mismo capital. Solo por haber elegido distinto. Es como tener un auto cero kilómetro y dejarlo diez años en la cochera.
Claro que una ON no es un plazo fijo. Tiene el riesgo de la empresa y su precio se mueve. Por eso no se trata de elegir «la que más rinde», sino de elegir bien y diversificar. Por supuesto que el plazo fijo también tiene el riesgo del banco y no nos olvidemos de los pocos felices antecedentes que tenemos en Argentina con el corralito. Todo para no ganar casi nada.
2. Los Cedear «de siempre»
Durante años en los que el dólar saltaba todo el tiempo como el 2023, la receta fue simple: comprabas Apple, Microsoft o Mercado Libre, te cubrías del dólar y encima las acciones subían. Ganabas por dos lados.
Pero hay algo que mucha gente olvida: un Cedear no es un dólar. Es una acción. El tipo de cambio solo traduce el precio a pesos. Lo que define si ganaste o perdiste es cómo le fue a la empresa, medido en dólares.
Y en 2026, a las empresas «de siempre» les fue muy distinto. Mirá estos rendimientos en dólares en lo que va del año:
- Nvidia: sube más de 27%.
- Alphabet (Google): alrededor de +9%.
- Mercado Libre: cerca de -9% (aún con ventas que crecieron 49%)
- Disney: en baja de más de 8%.
Si hubieras puesto USD 10.000 en Nvidia, hoy tendrías unos USD 12.700. Los mismos USD 10.000 en Disney, menos de USD 9.000. Más de USD 3.700 de diferencia. Y en los dos casos «estabas en CEDEARs».
Mercado Libre es el ejemplo más claro de algo que cuesta entender: la empresa vendió casi la mitad más que el año anterior y la acción igual baja en el año. Que una empresa crezca no significa que su acción suba: importa cuánto pagaste por ese crecimiento. Y con el Tesoro americano rindiendo más de 5%, el mercado se volvió mucho más exigente con las acciones caras, porque sus ganancias futuras valen menos hoy.
La pregunta ya no es «¿tengo Cedears?». Es «¿tengo los correctos, al precio correcto?».
3. El departamento alquilado «que se actualiza solo»
Es el clásico del inversor argentino. El ladrillo «nunca pierde», el contrato se ajusta por inflación cada tres o cuatro meses y listo: renta asegurada.
El problema aparece cuando vence el contrato.
Desde que se derogó la Ley de Alquileres, la oferta de departamentos para alquilar en CABA se multiplicó: hoy es 3,4 veces más grande que en febrero de 2023. Con tanta oferta, los alquileres nuevos vienen corriendo detrás de la inflación: en 2026 suben 19,2%, contra una inflación de 21,3% en los primeros ocho meses.
Traducido: tu contrato se fue ajustando por inflación, pero el mercado no. Cuando llega la renovación, el inquilino tiene muchas más opciones para elegir, y vos tenés que bajar a precio de mercado… o arriesgarte a tener el departamento vacío unos meses. Muchos propietarios están renovando por menos, en términos reales, de lo que cobraban antes.
Y del lado del valor de la propiedad, la foto tampoco entusiasma: el metro cuadrado en CABA subió apenas 1,1% en dólares en el año y sigue 11,5% por debajo de su máximo histórico. Mientras tanto, construir cuesta 13,8% más en dólares que en enero.
Hagamos números con un dos ambientes promedio, de unos USD 131.000. Con una renta neta de gastos, arreglos y ociosidad de 3%, ganarías unos USD 3.930 por año.
Los mismos USD 131.000 en ONs de primera línea al 7% pagarían unos USD 9.170 por año, sin inquilino, sin arreglos y con la posibilidad de vender en el día.
Ojo: no digo que el ladrillo sea una mala inversión. Es un activo real, protege en las crisis y para mucha gente tiene un valor que va más allá de los números. Pero «comprar, alquilar y ajustar por inflación» ya no es la renta segura que era. Hoy hay que elegir muy bien dónde y a qué precio entrás.
4. El plazo fijo en pesos: el deporte de perder de a poquito
Se volvió casi un deporte algo que es un clásico de la historia del plazo fijo argentino: perder un poquito todos los meses, con la tranquilidad de que «no pasó nada».
Octubre arrancó con tasas de entre 16% y 23% anual. En Banco Nación, al 18,75%, un plazo fijo rinde 1,54% en 30 días. La inflación de agosto fue 1,7%. Perdiste. Renovás. Volvés a perder. Y así, mes tras mes, sin que nadie lo note.
Lo llamativo es que no hace falta irse lejos para hacerlo mejor. Para el corto plazo, el mercado ya tiene herramientas más eficientes como letras de corto plazo, Money Market o cauciones bursátiles.,
Los pesos para el corto plazo siguen siendo necesarios. Lo que no tiene sentido es seguir eligiendo, por costumbre, la opción que menos paga.
5. Los dólares «por las dudas»
Durante décadas, el dólar fue el refugio del argentino. Y en una crisis lo sigue siendo. Pero estos últimos tres años pasó algo que pocos notan: el dólar casi no se movió y los precios sí.
Entre enero y agosto de este año la inflación acumulada fue de 21,3%, según el INDEC. El dólar, en cambio, se movió apenas un dígito: el mayorista cerró 2025 en torno a $1.455 y en las últimas semanas osciló cerca de $1.500, con el MEP alrededor de $1.550. Traducido: con los mismos USD 1.000 hoy comprás, aproximadamente, un 15% menos de cosas en Argentina que en enero.
Y eso no es todo. El dólar también pierde valor en su propio país: con una inflación en Estados Unidos cercana al 3% anual, USD 50.000 quietos pierden unos USD 1.500 de poder de compra por año. No se ve en ningún extracto, pero se paga igual.
El dólar en el colchón no es una inversión. Es un seguro. Y los seguros, como sabés, tienen costo.
La cuenta que más duele
Volvamos a la pareja del principio. De sus USD 250.000, supongamos que unos USD 80.000 están «ociosos»: USD 40.000 en billetes y USD 40.000 en plazo fijo en dólares.
En 10 años, esos USD 80.000 se convierten en unos USD 86.000: los billetes no rinden nada y el plazo fijo, 1,5% anual. Y eso sin contar lo que se come la inflación de Estados Unidos.
Si esa misma plata se repartiera entre una cartera diversificada de acciones y bonos con un rendimiento promedio cercano al 6,5%, llegaría a unos USD 150.000.
Más de USD 60.000 de diferencia. Sin tocar el departamento. Sin hacer nada exótico. Solo actualizando lo que ya tenían.
¿Es una promesa? No. Los rendimientos cambian y toda inversión tiene riesgo. Pero muestra algo que casi nadie te dice: quedarse quieto también es una decisión. Y suele ser la más cara. Y la diferencia no es solo de rendimiento. Es de diseño: cuánto en pesos, cuánto en dólares, cuánto en Argentina y cuánto afuera, cuánto en renta fija y cuánto en acciones. Eso es lo que separa una cartera que «anda» de una cartera que trabaja para vos
Si ves que tu cartera está vieja, no te desalientes: se revisa, se ajusta y vuelve a trabajar. Como el auto después del service.
No se trata de cambiar todo. Se trata de dejar de hacer lo de siempre sin preguntarte si todavía tiene sentido.
Y si este mail te hizo pensar en alguien (tu viejo con el plazo fijo en dólares, tu socio con el departamento alquilado, ese amigo que guarda billetes «por las dudas»), reenviáselo. Capaz le ahorrás unos cuantos miles de dólares.
Saludos,
Matías Daghero
Presidente de Closing Bell Advisors
Agente Asesor Global de Inversión CNV Matrícula 1.117
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