Invertí como el 1%

Mirá detenidamente la imagen que te pongo aquí abajo. Tómate un segundo.

Lo que ves ahí no es solo un gráfico de colores; es la hoja de ruta exacta de por qué los ricos se vuelven más ricos y por qué la clase media, aunque trabaje duro y «ahorre», siente que financieramente siempre está corriendo en la rueda del hámster.

Allí ves como gran parte del patrimonio de la clase media está puesta en las cosas que usa (su propia casa y su auto) o en inversiones que generan poca (inmuebles) o nula renta (dólares en efectivo).

Hace 15 años que asesoro personas sobre su dinero y, aunque este gráfico está hecho en base a la población de Estados Unidos, si hay un error que se repite sistemáticamente en Argentina, está en la barra de la izquierda.

El mito del «Ladrillo Seguro» (La trampa de la Clase Media)

Fijate en la columna de la Clase Media. ¿Qué ves? Una porción gigantesca de su patrimonio (a veces el 70% o más) está enterrada en Inmuebles (su casa propia y, con suerte, algún departamento para renta).

Crecimos escuchando a nuestros abuelos decir: «Los ladrillos nunca bajan» o «La tierra es lo único seguro». Y acá es donde tengo que serte franco, aunque duela: Esa mentalidad es la que te impide dar el salto.

La clase media trata a los inmuebles como su principal motor de inversión, pero en la práctica financiera moderna, los ladrillos tienen problemas graves para construir riqueza:

  1. Rentabilidad anémica: Un alquiler tradicional hoy te rinde (con suerte) un 3% o 4% anual en dólares. Si a eso le restás mantenimiento, momentos en que lo tenés desocupado e impuestos, los números a veces dan negativo.
  2. Inmovilidad total: Tu dinero está «atrapado». Si surge una oportunidad de negocio o una emergencia, no podés vender un inmueble mañana. Vender una propiedad puede llevar meses o incluso años.
  3. Es un Pasivo disfrazado: Tu casa propia no es una inversión; es un gasto. No pone dinero en tu bolsillo mes a mes, te lo saca (expensas, arreglos, impuestos).

Mientras la clase media se siente «segura» tocando las paredes de su casa, se está perdiendo el crecimiento exponencial de la economía real. Están jugando a no perder, en lugar de jugar a ganar.

El secreto del 1% (Dueños de Empresas, no de Paredes)

Ahora mirá la barra de la derecha. El contraste es brutal.

Para los multimillonarios, los inmuebles son una parte minúscula de su portafolio. ¿Dónde está el grueso de su dinero?

En «Negocios» y «Activos Financieros/Acciones».

El 1% entiende que la verdadera riqueza no se genera acumulando metros cuadrados, sino siendo dueños de las empresas que mueven el mundo. Ellos no quieren cobrar un alquiler bajo; quieren participar de las ganancias de Nvidia, Apple, Mercado Libre, Vista o Coca-Cola y benefician de las siguientes ventajas:

  • Liquidez: Pueden entrar y salir cuando quieran con un clic.
  • Interés Compuesto: Las empresas reinvierten sus ganancias para crecer, generando un efecto bola de nieve que el ladrillo estático no puede igualar.
  • Trabajan por ellos: Mientras el dueño de un departamento reniega con un inquilino o un caño roto, el accionista ve cómo sus empresas venden productos en todo el mundo las 24 horas.

¿Cómo podés aplicar esto vos hoy?

Quizás estés pensando: «Matías, pero yo no soy millonario, lo único que pude comprar es mi casa y algún que otro departamentito o proyecto en pozo para tener una renta en el futuro».

Y está perfecto tener tu casa. El problema es creer que comprar más ladrillos es el camino para volverte rico. No lo es.

La buena noticia es que hoy la barrera de entrada se derrumbó. No necesitás millones para invertir como el 1%:

  1. Dejá de obsesionarte con el Ladrillo: Si lográs juntar un capital, resistí la tentación automática de «comprar un terrenito». Analizá el costo de oportunidad.
  2. Comprá Negocios (Cedears/Acciones): A través del mercado de capitales, podés comprar partes de las mejores empresas del mundo con montos bajos. Pasá de ser un simple consumidor o inquilino a ser socio.
  3. Diversificá: El rico no tiene todo en una sola propiedad en un solo barrio. Tiene un portafolio global. Vos podés hacer lo mismo desde tu cuenta de inversión.

El cambio de chip

La diferencia entre los dos niveles de riqueza del gráfico no es solo dinero; es filosofía.

El 99% busca la falsa seguridad de lo tangible (lo que se puede tocar).

El 1% busca la libertad y el crecimiento de los activos productivos.

Si querés resultados distintos, tenés que dejar de copiar la estrategia de la mayoría. Empezá a construir tu columna de activos financieros hoy. Que tu dinero trabaje generando valor real, no juntando polvo en una escritura.

Si no sabés cómo salir de la «trampa de los ladrillos» y empezar a armar un portafolio que mire al futuro, escribime. Para eso estamos.

Saludos,

Matías Daghero

Presidente de Closing Bell Advisors

Agente Asesor Global de Inversión CNV Matrícula 1.117

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