¿Conviene nuevamente el dólar sintético?

Luego de haber dejado correr libremente al dólar y que subiera $2 en menos de 3 meses, la semana pasada el BCRA mandó una fuerte señal de que el valor de $18 sería un techo en el corto plazo para la cotización de la divisa norteamericana.

Es que estos valores encendieron las alarmas en la Casa Rosada en plena campaña electoral, ya que claramente la suba de la divisa genera intranquilidad en los votantes. Por otra parte, el riesgo de traslado a precios de tan abrupta suba es mucho más alto que de haberse producido más espaciada en el tiempo (algo que claramente se notará en el dato de inflación de julio que según consultoras arrojaría un valor superior al 2%).

Esta señal otorgada por el BCRA respecto a la intención de ponerle un techo al dólar (con sus más de u$s 47 millones en reservas como artillería más que suficiente) no pasó desapercibido por los inversores.

En este contexto, revivió una estrategia de inversión que fuera utilizada durante la primera mitad del año pasado: “el dólar sintético”. Esta estrategia consiste en la compra de una Lebac y simultáneamente cubrir la misma con la compra de un dólar futuro. De esta manera, el inversor consigue convertir la tasa en pesos en una tasa en dólares.

Si miramos los retornos que ofrecía esta estrategia al cierre de ayer encontramos lo siguiente:

El rendimiento que esta estrategia otorga se encuentra muy por encima del rendimiento de la compra de una lete (3% anual promedio), más cercano a los rendimientos que otorgan hoy los bonos del tramo medio de la curva, pero con una duration mucho menor. De esta manera están mucho menos expuestos a los riesgos de tasa.

Sin embargo, un detalle no menor en esta estrategia es el tema de la liquidación de las diferencias diarias, ya que esto puede afectar sensiblemente la tasa de rentabilidad obtenida.

Un inversor podría preguntarse si estas altas tasas que pueden conseguirse mediante esta estrategia son convenientes o no. Y aquí la respuesta depende del escenario que contemple el inversor.

Supongamos que el análisis es para efectuar la estrategia hasta diciembre. La variable clave a mirar es el valor del dólar futuro a diciembre el día de hoy y cuál se espera que será en ese momento. Si miramos el cierre del día de ayer, el dólar cerró a $19,20. Plantemos dos escenarios probables.

En primer término, si hacia finales de diciembre el dólar se encontrará en $18,30 (el valor que surge de las expectativas del REM publicadas esta semana), el inversor deberá cubrir diferencias por $0,90 en este período. Esto lo obligaría a desafectar parte del capital invertido y no podría alcanzar la tasa neta en dólares de 4,94% que surgía del cálculo. Es más, lo más conveniente en ese caso sería que no utilice ningún tipo de cobertura ya que ante la caída del dólar su rentabilidad medida en la divisa norteamericana será mucho mayor.

En cambio, si el dólar estuviera en diciembre en un valor más próximo a los $19,20 (o incluso por encima) esta estrategia podría otorgar ganancias adicionales en pesos por las diferencias diarias y su posible colocación a tasa de interés.

En resumen, si la expectativa del inversor es que el dólar se encontrará por debajo de los $19,20 le conviene comprar la Lebac sin ninguna cobertura, mientras que si espera que se encuentre por encima de dicho valor el dólar sintético es una muy atractiva herramienta. Está en el inversor ponerle el valor al dólar para elegir la herramienta.

Nota Publicada por El Economista – 04/08/2017

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