Altos rendimientos de Bonos en Dólares

Luego de haber estado dormido durante la primera mitad del año, el dólar parece querer ponerse al día de una manera vertiginosa. En el primer semestre el dólar subió apenas un 5,50%, haciendo que los inversores que habían apostado por la divisa norteamericana no sólo perdieran frente a otras alternativas (sobre todo las en pesos) sino también contra la inflación. Sin embargo, en el mes de julio acumuló una suba del 6,48%, arrasando frente a cualquier otra herramienta de inversión. De esta manera, rápidamente logró acercarse al rendimiento de otras alternativas para acumular un 12,31% en el año.

Sin embargo, es difícil creer que el dólar continuara a este mismo ritmo de crecimiento hasta fin de año (un 6,48% mensual hasta diciembre daría un tipo de cambio arriba de $24, número que ni los economistas más pesimistas proyectan para fin de año). Debido a esto es que no sería recomendable para un inversor que busque conservar su capital solamente comprar la divisa norteamericana en estos niveles, sino que se debe ver de obtener un rendimiento positivo medido en dólares.

Si salir del dólar dejara intranquilo al inversor, existen alternativas en dólares para obtener buenos rendimientos. Si miramos la curva de bonos en dólares soberana, los niveles de rendimiento resultan muy atractivos y por encima de los que se presentaban unos meses atrás, por lo que pueden estar brindando un punto atractivo de entrada.

Opciones para distintos perfiles

Para perfiles más conservadores y aquellos que no sean muy optimistas respecto al resultado que pueda obtener el gobierno en las elecciones, las Letes del Tesoro que se licitan cada dos semanas arrojan hoy rendimientos que van desde el 2,8% al 3,4% según el plazo. Una cuestión para tener en cuenta dentro de estos instrumentos es que no tienen mucha liquidez, por lo que se aconseja comprarlas en caso de poder mantenerlas hasta el vencimiento. Siguiendo en los perfiles conservador, una alternativa con mayor liquidez y rendimiento (y riesgo muy similar) son los Bonar 2020 (AO20), un bono que está rindiendo actualmente 4,20% pero que su corta duration lo hace menos sensible ante posibles subas de tasas internacionales o del riesgo país local.

Avanzando hacia perfiles moderados, la parte media de la curva argentina ofrece retornos hoy más que atractivos. Estos bonos tienen el beneficio de que en caso de un escenario de incertidumbre local que haga subir el riesgo país y el tipo de cambio, podrían compensar parte de la baja de uno con la suba del otro, dejando buenos retornos a sus inversores. Entre los más destacados, encontramos al Bonar 2024 (AY24) y el Bonar 2027 (A2E7) con rendimientos del 5,1% y el 6,50%.

Por último, para perfiles agresivos, la parte larga de la curva argentina ha sufrido una corrección en los últimos meses que los han llevado a niveles de rendimiento por encima del 7%. La incertidumbre frente a las elecciones ha hecho que argentina tenga una pausa en su compresión de spreads y se desacople de los mercados latinoamericanos.

Hay un dicho en el mercado que reza que “los mejores trades se hacen cuando duelen”, y este podría ser el caso de los bonos de la parte larga de la curva. Bonos como el Discount 2033 (DICA) rindiendo 7,30%, el Bonar 2046 (AA46) al 7,50% e incluso el bono centenario Bonar 2117 (AC17) al 7,90% son herramientas infaltables en las carteras de los inversores más arriesgados y optimistas respecto al futuro argentino. Es que tasas por el encima del 7% permiten duplicar el capital del inversor en apenas 10 años, y esto solo considerando las ganancias por cupón y no las ganancias de capital en caso de que argentina baje su riesgo país (algo a lo que estos bonos de mayor duration son más sensibles). Para quienes estén ahorrando para su jubilación y puedan permitirse volatilidad en los precios, puede que los niveles actuales sean un muy buen punto de entrada.

Lo importante antes de elegir alguno de estos instrumentos, es ver que sea aquél (o mejor dicho, aquellos) que se adapten de mejor forma al perfil del inversor y al horizonte de inversión de este, para no pasar mayores sobresaltos durante el tiempo que estemos invertidos.

Nota Publicada por El Economista – 01/08/2017

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